Estimado Benjamin Bloom,
le escribo estas líneas para
agradecerle, allá donde esté, la gran aportación que nos dejó a mis colegas y a
mí.
Desde que conozco su taxonomía, no
he dejado de conocerla. Mi afirmación parece una contradicción en sí misma, un
absurdo. Pero no.
Verá, yo le explico. Cada vez que
cae en mis manos un material con su modelo, aprendo algo nuevo y profundizo en
lo que pensaba que ya sabía. Eso me hace pensar que, gracias a ella, estoy siempre asimilando como aprende el cerebro, amén
de ser una gran herramienta que utillizo para lograr aprendizajes más significativos,
activos y flexibles en mis estudiantes, como creo que usted pretendía.
También he leído críticas a su
taxonomía porque fomenta la homogeneización y la pasividad (Gimeno Sacristán).
Bueno, todo es mejorable y necesitamos revisarnos y evolucionar, estoy segura de
que estaría de acuerdo.
Me gustaría que supiera que, en los
últimos años, la tecnología está avanzando a pasos agigantados y por ello,
entre otras cosas, están surgiendo nuevos modelos pedagógicos necesarios para
la educación del S.XXI. En este momento, yo estoy profundizando en uno llamado
Flipped Classroom que, por abreviar, podría llamarlo clase invertida.
Para crear actividades de acuerdo a
este modelo me baso su taxonomía, intentando que los estudiantes trabajen “ascendiendo”
de los niveles de pensamiento de orden inferior a los de orden superior, pero
atendiendo a la diversidad para que todos lleguen a la cima, cada uno a su
ritmo.
Creo que le gustaría Flipped
Classroom. Aquí le dejo una de las actividades de las que le hablo. Más que creada,
como antes dije, debería decir rediseñada, puesto que ya la utilizábamos en las
aulas, pero de una manera que, dados los tiempos actuales, no les sirve de nada
a nuestros alumnos.
Sí, me imagino lo que estará pensando.
¿Si no sirve, por qué no dejáis de usarla? Estamos en ello, ya sabe, los
cambios a veces son lentos pero ya somos muchos los que estamos logrando la
transformación que necesitamos, nuestra propia “rebelión en las aulas”. Ya le
escribiré más adelante para contarle cómo evoluciona todo.
Sin otro pendiente, me despido de
usted agradeciéndole una vez más por todo lo aprendido.
Atentamente,
Rosa C.
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